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Los villanos en la literatura

23/10/2018

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Susana Quirós, administradora del blog Eraseunadevoralibros, nos habla en este artículo sobre el rol de los villanos en la literatura, la importancia que llegan a asumir estos personajes y los villanos no personificados.

¡Hola chicos! Hoy, aprovechando que se aproxima Halloween, quiero hablaros de villanos. En toda historia con un mínimo de emoción suele necesitarse, además del protagonista, que exista alguien que ponga impedimentos a los personajes a la hora de conseguir sus objetivos.

Para empezar, deberíamos preguntarnos qué es un villano. Fernando Savater, en su libro Malos y Malditos, distingue entre: los malos, que traen la maldad de serie, que curiosamente son menos de los que se piensa, y los malditos, que son personajes que podrían ser bondadosos, pero acabaron convirtiéndose en malos por distintas circunstancias. Y crea otra categoría: los adversarios, que son amenazas sin el concepto de maldad, como un tiburón hambriento en el mar o una catástrofe natural.


El villano contribuye a que la trama se complique, se vuelva más interesante, y eso que el formato habitual es: personaje bueno se enfrenta a personaje malo, el primero vence y el segundo es derrotado. Son los grandes perdedores de la literatura y aun así han conseguido en muchas ocasiones destacar por encima del protagonista. Uno de los casos más famosos es el de Darth Vader. Da igual si eres fan de Star Wars, su nombre es conocido por todos. En este caso, incluso fue más allá, porque toda la saga – las ocho películas que hay hasta ahora- giran en torno a él: su pasado, su vida como villano y sus descendientes. Si hablamos de cómicos, no olvidemos V de Vendetta, donde el protagonista es a la vez un héroe y un villano.

En mi opinión, ambas figuras –protagonista y antagonista– se retroalimentan: si el villano está bien construido, puede hacer que el héroe esté a la altura y viceversa. A mayor amenaza, el héroe debe desarrollar o adquirir mejores capacidades para hacerle frente: no es lo mismo luchar contra Gollum que contra Sauron.

¿Pero qué sucede cuando ese villano no es una persona? Puede ser un objeto, un lugar o incluso una idea. Personalmente me aterrorizan más estas opciones, porque una persona tiene, al fin y al cabo, debilidades, pero ¿cómo derrotas a algo que en esencia no está vivo? Todos queremos pensar que si estamos cerca de un asesino nos daremos cuenta por su rostro, sus gestos… aunque en realidad no tenga por qué ser cierto. Pero la amenaza de algo a lo que no ponemos cara, puede ser en muchos casos mortal. Recordemos el Hotel Overlook o el coche Christine de Stephen King. Son pura maldad, y los protagonistas no saben cómo derrotarlos.



Sea la criatura que sea, un buen villano debe cumplir tres máximas: estar bien construido y cumplir su papel, que experimente una evolución a lo largo de la novela y que al igual que el héroe va desarrollándose por la trama, él también. Por último, que te deje huella, los malos aterrorizan a los personajes y deben ser capaces de contagiarnos ese sentimiento.

Además, añadiría un último punto: la necesidad de que sean personajes reales, creíbles. Nadie se despierta con ganas de dominar el mundo –salvo en los dibujos animados–, deben tener una historia, momentos de debilidad… no olvidemos que los villanos nunca se consideran a sí mismo villanos, más bien creen que sus acciones tienen algún tipo de justificación. Pensemos por un momento en El monstruo de Frankenstein. En esta novela, la criatura se despierta y es rechazada por su propio padre. Es consciente de que no es más que un experimento, único en su especie, del que todo el mundo tiene miedo y el cual se encuentra completamente sólo. En mi opinión, aunque se antagoniza al monstruo –al que ni siquiera le conceden un nombre– por los crímenes que comete, creo que el auténtico villano es Víctor Frankenstein. El monstruo reacciona con violencia ante un creador y un mundo que le odia y sólo le ha tratado mal. Por eso, aunque es consciente de que está obrando mal, sigue haciéndolo, decide convertirse en el monstruo que todo el mundo cree ver en él.

Otro ejemplo sería la nueva novela de J.P. Naranjo, Hijo del hierro, las mujeres esclavizan a los hombres porque les culpan de todos los males que han asolado el mundo. Dentro de esta horrible situación, hay una reflexión que utilizan como justificación para lo que hacen.

En definitiva, los villanos son personajes esenciales que incluso muchas veces adquieren un rol protagónico. En los últimos años no han parado de publicarse novelas centradas en criaturas de pesadilla o en el origen de ciertos villanos, y es algo que personalmente disfruto. Estoy cansada de héroes que son la personificación de la bondad y las cosas buenas del mundo.

Y vosotros ¿sois de héroes o villanos?

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